El término “realismo mágico”, originario de la pintura, define a una tendencia narrativa hispanoamericana entre 1950 y 1970.

El realismo mágico junta las dos notas principales que le han dado su nombre: por un lado hunde sus raíces en el plano de lo real, de lo cotidiano, pero mezcla en éste lo insólito, lo maravilloso. En el realismo mágico los acontecimientos claves no tienen una explicación lógica.

En el realismo mágico lo real llega a tomar características de lo mágico y lo mágico se toma como normal. Es ante todo una actitud ante la realidad, distinta de la tradicional. El escritor se enfrenta a ella y trata de desentrañarla, de descubrir lo que hay de misterioso en las cosas de la vida, en las acciones humanas.

El realismo mágico expresa una alteración milagrosa de la realidad, en la que se evita inducir cualquier efecto de sobrecogimiento o terror frente a los hechos sobrenaturales que se describen. "Lo maravilloso no es maravilloso, sino natural". El realismo surge como un milagro o como una alteración privilegiada de la "realidad". También, evita cualquier efecto emotivo de escalofrío, miedo o terror, provocado por un acontecimiento insólito. Lo insólito deja de ser el "otro lado", lo desconocido, para incorporarse a lo real: la maravilla en esta es la realidad.

El realismo mágico es, más que nada, una actitud ante la realidad.

 

La literatura latinoamericana a partir de los 60. El realismo mágico. El “boom” de la literatura latinoamericana

El término realismo mágico lo acuñó por primera vez el crítico alemán Fran Roh en 1925. Pero pronto empezó a usarse para definir una nueva narrativa hispanoamericana, que intentaba romper con los cánones de la literatura de las primeras décadas del siglo XX, que, aunque interesada por la peculiaridad americana, se acercaba a ella desde una estética predominantemente realista. Desde la década del cuarenta se produce una renovación en la novela que se caracteriza precisamente por la atención a la peculiaridad americana desde una estética que aúna el realismo y lo fantástico como forma única de expresar las características del mundo americano. En el realismo mágico encontramos lo real presentado como maravilloso, o bien lo maravilloso presentado como real. Los sucesos más fantásticos no se presentan, como sucedería en el cuento fantástico tradicional, como algo que asombra tanto a personajes como a lectores, sino como parte de la realidad cotidiana. Asimismo también lo real, lo cotidiano, puede tornarse en algo fantástico y maravilloso en la narrativa hispanoamericana.

Si bien continúan los temas de la novela anterior, como la naturaleza, el mundo indígena, o los problemas políticos, se da cabida al mundo urbano con mayor amplitud que antes, y se da también paso a la reflexión sobre problemas humanos y existenciales.
A partir de los cuarenta surge esta nueva narrativa de la mano de escritores como Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges o Juan Rulfo. Sin embargo, esta renovación narrativa emprendida en los años 40 no tendrá su consolidación hasta los años 60, cuando una nueva generación de escritores dé lugar al llamado boom hispanoamericano. Se trata de autores como Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, que con el éxito editorial alcanzado en Europa hacen volver la vista a los narradores de décadas anteriores, que ya habían iniciado esa renovación que los nuevos autores consagran.

 

En síntesis:

Podemos decir que el realismo mágico cuenta con:

  • Elementos mágicos percibidos por los personajes como parte de la "normalidad".

  • La presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad.

  • La inclusión de mitos y leyendas latinoamericanos.

  • La transformación de lo común y cotidiano en una vivencia que incluye

    experiencias "sobrenaturales" o "fantásticas".

  • Los escenarios americanos urbanos que no dejan de mostrar el mundo de la pobreza y de la marginalidad.

García Márquez explica la ascensión al cielo de uno de sus personajes de Cien años de soledad, diciendo que simplemente era la excusa que una familia de su pueblo había dado a raíz de que su hija se había fugado con un hombre y que él como autor prefería la fabulosa a la real, que simplemente sucedía en la vida cotidiana.

 

Algo más sobre el realismo mágico...

El realismo mágico americano siempre es una forma del realismo propio de los pueblos hispánicos. Ese realismo de base tiene una nueva vuelta de tuerca con los grandes novelistas de la generación de Carpentier, Asturias y Uslar Pietri; (...) Se vuelcan a la cultura popular americana, las tradiciones mágicas, el sincretismo, el vudú, las remanencias indígenas, los cultos populares, estableciendo una continuidad entre la vida cotidiana y la vida sobrenatural. Pero la escritura del realismo mágico – cuyo manifiesto puede ser fijado en 1948, en el prólogo de Alejo Carpentier a su novela El Reino de este Mundo- no es ingenua, ni puede ser confundida con la del folclorólogo o contador de leyendas. Podría decirse que hay en ella mito y humor, una mezcla de compenetración surrealista y mirada crítica. Un distanciamiento que permite hablar de un reconocimiento moderno de las tradiciones por parte del autor. De ahí el efecto cómico que producen los personajes y situaciones del realismo mágico, una visión mágica de lo histórico, lo político.

 

Fuente: Prof. Hernán Naveiro
Fecha: 8/10/2018 | Creado por: Paula
Categoria: 3º año